La alerta temprana en los crímenes de atrocidad masiva.

 

Desde que Boutros Boutros Ghali publicó su informe Un programa de paz1 hace casi veinte años, se han realizado llamamientos en las Naciones Unidas y otros lugares para solicitar que se mejoren los mecanismos de alerta temprana tanto en catástrofes naturales como para emergencias humanitarias complejas. La alerta temprana destinada a prevenir atrocidades masivas ha recibido menos atención, a pesar de su relación evidente con problemas humanitarios como disturbios civiles, conflictos y sus consecuentes (y a menudo masivos) desplazamientos.

Oxfam Australia celebró una conferencia sobre "Alerta temprana para la protección" en Camboya en noviembre de 2010 en colaboración con AusAID, el Centro de Asia-Pacífico de la ONG R2P (Responsibility to Protect —Responsabilidad de Proteger) y la Coalición Internacional de R2P. La conferencia reunió a especialistas en tecnología, actores de las Naciones Unidas y miembros de la sociedad civil para debatir acerca de en qué forma la combinación de la tecnología con los programas efectivos sobre el terreno podía ayudar a reducir el grado de vulnerabilidad de las comunidades frente a la violencia masiva.

Cierto tipo de tecnologías han permitido nuevas opciones para la recopilación de datos y la alerta temprana basadas en la comunidad. Plataformas como Ushahidi2 y OpenStreetMap3 — herramientas colaborativas de cartografía — están revolucionando el modo en que se recopila y se pone a disposición de los usuarios información sobre las crisis.4

Estos sistemas ofrecen a las mismas poblaciones afectadas la posibilidad de informarse entre ellas, al mismo tiempo que transmiten a las autoridades gubernamentales y al mundo entero lo que les está ocurriendo. Como la Plataforma Uwiano para la Paz,5 de Kenia, que utilizó Ushahidi para realizar un seguimiento y responder a la violencia durante el referéndum que tuvo lugar en ese país el 4 de agosto de 2010. El programa incluía herramientas online para rastrear, notificar y recuperar pruebas de discursos que enaltecieran o incitaran al odio y otras formas de violencia o de invitación a la violencia a través de textos, imágenes, mensajes de voz y vídeos. Los mensajes entrantes fueron situados en mapas mediante tecnología de geolocalización. La información recopilada permitió a Uwiano denunciar ante la policía, las autoridades y las comunidades los brotes de violencia, de modo que los receptores de la información podrían llevar a cabo las respuestas adecuadas, ya sea evitándolos o interviniendo.

Reservas y riesgos

En Libia durante 2011 se pudo comprobar el potencial de las nuevas tecnologías — como la localización cartográfica de las crisis — para favorecer la respuesta humanitaria cuando se produce un desplazamiento.6 Aunque los métodos de integrar de manera efectiva estos mapas en los procesos de respuesta humanitaria todavía están en desarrollo, las posibilidades de mejora en las evaluaciones de las necesidades humanitarias resultan evidentes. Sin embargo, no se ha alcanzado todo el potencial de la creación colaborativa (ocrowdsourcingen la cartografía de las crisis por algunas limitaciones y riesgos que deberían tenerse en cuenta.

En primer lugar, aunque el uso de sistemas basados en la tecnología en entornos represivos o en los que el acceso es restringido parezca atractivo a primera vista, deberíamos recordar que la tecnología nunca es del todo segura y que se podría llegar a poner en peligro a quienes informan. Resulta fundamental contar con estrategias para proteger el anonimato y la seguridad de las personas que trabajan con estos sistemas tecnológicos y garantizar que son conscientes de los riesgos.

Otro problema relacionado es la preocupación de algunos actores humanitarios por los riesgos de seguridad que implica localizar cartográficamente las situaciones de crisis con sistemas de código abierto. Por ejemplo, es peligroso que las notificaciones remitidas por las poblaciones afectadas o por los cartógrafos de crisis voluntarios, incluyan la localización exacta de grupos en riesgo de sufrir ataques, ya que podría aumentar el peligro de ser seleccionados como objetivos. Resultaría útil que la comunidad humanitaria compartiera sus conocimientos sobre cómo gestionar la protección de información delicada con la comunidad encargada de la cartografía de crisis.

En tercer lugar, aunque los sistemas basados en la tecnología pueden resultar apropiados en países donde la conectividad a Internet está muy difundida — como Egipto y Kenia — en otros como Timor Oriental su aplicación será mínima debido a la ausencia de cobertura fuera de la capital. Incluso en países que disponen de altos niveles de conectividad, a los colectivos vulnerables como los desplazados internos les será imposible generalmente acceder a esa tecnología.

Por último, los sistemas online son vulnerables por definición. A principios de 2011 los gobiernos del norte de África cerraron las redes sociales y en agosto — en un contexto de peligrosas tensiones sociales — se inhabilitó la conexión wi-fi para los pasajeros del sistema de transportes de San Francisco. Los gobiernos, otros actores y las catástrofes naturales pueden cerrar los canales de comunicación, haciendo que los sistemas online sean menos viables o posiblemente inútiles. Las soluciones para proporcionar alerta temprana basadas puramente en la tecnología en algunos casos pueden ser insuficientes; deberían establecerse mecanismos de respaldo sin conexión a Internet.

El informe Disaster Relief 2.0 (Asistencia 2.0 en casos de desastre) examinó las contribuciones realizadas por "las comunidades técnicas y de voluntarios" en la recopilación de información y la respuesta humanitaria durante la catástrofe de Haití, y halló que la interacción — tanto oficial como extraoficial — con el sistema de coordinación humanitaria había sido muy limitada.7Aunque el compromiso de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) con el grupo de tareas Standby Task Force en Libia es prometedor, queda mucho trabajo por delante en el desarrollo de mecanismos de coordinación efectivos entre los diferentes actores para poder ofrecer una mejor respuesta humanitaria.

De la alerta a la protección

Transformar la alerta temprana en acciones más efectivas y oportunas constituye un complicado proceso que se ve comprometido por algunos retos significativos. Uno de ellos es la abundancia de información sobre fenómenos complejos junto al limitado conocimiento y capacidad de comprensión de lo que quiere decir esa información. Predecir con exactitud los patrones de comportamiento que tendrán lugar en casos de violencia sistemática requiere un análisis contextual muy sofisticado. Otros retos incluyen cuestiones acerca de cuándo avisar, ya que las falsas alarmas hacen que se ignoren las próximas alertas, pero no atenderlas puede conllevar la falta de acciones preventivas en casos donde son necesarias. La necesidad de hallar modos de aumentar las competencias locales para avisar y ser avisados constituyó un punto clave en la conferencia de noviembre.

A pesar de estos problemas está claro que el impacto de los proyectos de alerta temprana basados en la tecnología que se están llevando a cabo, así como los diseñados por la comunidad (como Uwiano) están resultando significativos. Estos proyectos demuestran el potencial de las nuevas tecnologías para promover que las comunidades den la alerta sobre las amenazas a las que se enfrentan. Para que todo este potencial se cumpla es necesario realizar un gran esfuerzo para reunir a varias comunidades técnicas con llas organizaciones de respuesta humanitaria y las mismas comunidades afectadas con el fin de mejorar las prácticas y mitigar los riesgos.

 

Phoebe Wynn-Pope (p.wynnpope@bigpond.com) es asesora independiente de asuntos humanitarios.

Otras conclusiones de la conferencia y las presentaciones de los ponentes se encuentran disponibles en www.oxfam.org.au/earlywarning.

1 Informe Un programa de paz, del Secretario General (UN Doc A/47/277–S/24111) 17 de junio de 1992.

2 www.ushahidi.com . Véase el artículo de Galya Ruffer.

4 Por ejemplo, Mapkibera.org/wiki utiliza OpenStreetMap para cartografiar Kibera, la mayor barriada de Kenia, que alberga a más de un millón de personas.

6 Véase el artículo de Jeffrey Villaveces.

 

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