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La transformación de los movimientos refugiados en Lesbos por medio del arte y las redes sociales
  • Berfin Nur Osso
  • May 2024
Pintura sin título, obra de Abdullah Rahmani en 2020. Reproducción autorizada por el artista.

Desde el movimiento en redes sociales Now you see me Moria hasta el Hope Art Project, las comunidades refugiadas en Lesbos están empleando las plataformas digitales para combatir las leyes, prácticas y discursos restrictivos que les imponen las autoridades estatales.[1]

En este artículo, se reflexiona sobre la lucha visual y digital de las comunidades refugiadas. Estas reflexiones se sustentan en dos estudios etnográficos virtuales realizados en 2022 y 2023 para analizar las imágenes (fotografías, vídeos, capturas y pinturas) producidas por la comunidad refugiada en Lesbos. La reivindicación por parte de las comunidades refugiadas de sus derechos por medio de las artes visuales y las redes sociales ha revestido una importancia notable, habida cuenta de la creciente hostilidad y empeño por silenciarlas, así como de las restricciones impuestas por las autoridades griegas sobre periodistas, activistas por los derechos humanos y organizaciones no gubernamentales que tratan de vigilar la situación en las islas griegas.

La creación de historias visuales sobre el refugio en el Hope Art Project

El Hope Project surgió en la isla griega de Lesbos tras la oleada migratoria del verano de 2015. En un primer momento, sus fundadores, Philippa y Eric Kempson, aspiraban a colmar las necesidades más básicas y urgentes de las personas que llegaban a la isla. Con el paso del tiempo, vieron que estas personas precisaban encontrar catarsis y sanación por medio del arte y pusieron en marcha un proyecto artístico en 2018. Desde entonces, muchas de las personas que vivían en el conocido campamento de Moria han asistido a talleres sobre diversos temas, tales como el teatro, la música y la pintura.

La pintura ha sido un importante remanso de paz para los artistas, una suerte de santuario mental lejos del ajetreo del campamento.[2] Artistas provenientes de diversos países, tales como Siria, Afganistán, Irak, Sudán, Sudán del Sur y el Congo han pintado cuadros en el marco del Hope Art Project. En la esquina inferior derecha de sus lienzos, todos firman con una identidad compartida: «refugiado de Moria». Philippa describe las pinturas como «algo atrevidas y políticas». En ellas se reflexiona sobre los efectos de las legislaciones y políticas de asilo griegas y europeas, las arduas rutas migratorias hasta Grecia, las condiciones de vida en Moria, las esperanzas y los sueños de la población refugiada ante un futuro con frecuencia incierto.

Hasta la fecha, estos artistas han completado más de 10 000 pinturas y algunas de ellas han sido expuestas y difundidas de manera virtual o presencial. Muchas de las obras han sido expuestas en lugares de gran renombre, como la iglesia de St. James, en Londres. En una exposición titulada A place in my mind («Un lugar en mi mente»), comisariada por un grupo de artistas noruegos en 2021 y expuesta tanto de manera virtual como presencial, las obras de muchos de los artistas del Hope Art Project pudieron llegar a una mayor audiencia y traspasar fronteras. Las historias de los artistas y las obras del Hope Art Project también han sido cubiertas en medios de reconocido prestigio.

Al no poder desplazarse libremente, ni siquiera a la Grecia continental, los artistas no pudieron acudir a las exposiciones físicas de sus obras más allá de Lesbos ni conocer a otros artistas o a las personas que están promoviendo su arte, pero sí que pudieron participar de manera virtual. Muchos de los artistas, que en su mayoría acabaron asentados en diversos países europeos tras años viviendo en un limbo jurídico en Lesbos, hicieron por publicitar sus obras a través de sus cuentas personales en redes sociales. Elleni Kempson, hija de Eric y Philippa y coordinadora en redes sociales del proyecto, ha compartido muchas de las obras en la cuenta de Instagram del Hope Art Project y en Fine Art America, un repositorio en línea en el que artistas plásticos pueden compartir y vender sus obras.

La gran difusión de estas historias visuales narradas por artistas de origen refugiado en el Hope Art Project en Grecia ha sido posible gracias a su uso activo de las tecnologías digitales y, en particular, de las redes sociales. Estas tecnologías han abierto la puerta a colaboraciones y a que los artistas lleguen a una audiencia mayor. Paralelamente, el arte y las tecnologías digitales han transformado incluso los espacios despolitizados más mundanos, como pueden ser los talleres de pintura y los lienzos, para convertirlos en lugares en los que artistas refugiados pueden dar voz a sus propios discursos. Estos discursos rompen con la representación deshumanizada de las personas refugiadas que suelen pintar algunos medios y responsables políticos.

El cuestionamiento del statu quo: «Now you see me Moria» 

Para las personas refugiadas que no tienen acceso a los talleres de pintura de Moria como mecanismo para contar sus propias historias, los teléfonos inteligentes son herramientas fundamentales para contactar con el mundo exterior y para sobrevivir en su día a día. Los teléfonos móviles, siempre que estén dotados de una conexión a Internet adecuada, también son herramientas digitales que permiten hacer eco de las voces refugiadas que se oponen a las atrocidades y las pésimas condiciones de vida a las que hacen frente en Lesbos. Los móviles ayudan a las comunidades refugiadas a contar y difundir sus propias historias sobre el refugio. Así es como surgió la campaña Now you see me Moria, fruto de la colaboración entre personas asentadas en Moria y otras «forasteras», cuyo objetivo era mostrar al mundo lo que allí ocurre y exigir que se respeten los derechos de las personas refugiadas.

Now you see me Moria es un proyecto que iniciaron en 2020 dos personas que se habían conocido por Internet: Amir, un refugiado afgano que vivía en el campamento de refugiados de Moria, y Noemí, una fotógrafa y editora de imagen española afincada en Países Bajos. Esta iniciativa tardó poco en convertirse en todo un movimiento en redes sociales, con una participación de más de 600 personas refugiadas en Instagram,[3] que a fecha de marzo de 2024 había amasado más de 41 300 seguidores y cientos de interacciones, me gustas y comentarios por parte de su audiencia. Desde agosto de 2020, la población refugiada ha elaborado y divulgado de manera clandestina más de 4500 publicaciones (fotografías, vídeos y capturas de pantalla) y publicado innumerables historias en Instagram para visibilizar su día a día en Lesbos. Al difundir imágenes del interior del campamento de refugiados de Moria y del Centro Cerrado de Acceso Controlado (o «CCAC») de Lesbos, también visibilizan las condiciones crueles e inhumanas a las que hacen frente las poblaciones refugiadas.

Organizaciones no gubernamentales han documentado de manera exhaustiva que los CCAC dispuestos en cinco islas griegas «se asemejan a cárceles» y, en 2023, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reiteró que los puntos críticos migratorios en Grecia presentan condiciones indignas. Now you see me Moria pretende frenar la construcción del nuevo CCAC de Lesbos, al que considera como «una cárcel» que generará un entorno aún más degradante. Su campaña #NoChildInAPrison exige que ningún menor acabe detenido en un campamento de refugiados, «lejos del colorido mundo que cualquier menor merece».

Now you see me Moria no existiría o no habría podido crecer de no ser por el ciberespacio. Merece la pena destacar el rápido crecimiento de este proyecto fotográfico, en particular, al no contar con una coordinación centralizada. Cualquier persona refugiada puede participar libremente y plasmar y compartir en línea lo que vive en Lesbos sin atenerse a ninguna directriz. Con frecuencia, estos empeños activistas han recibido apoyo externo. Tanto la comunidad refugiada como sus aliados en todo el mundo han demostrado que se pueden emplear las redes sociales para forjar un movimiento transfronterizo. Por medio de las tecnologías digitales, las personas refugiadas participantes en Now you see me Moria pretenden llegar a quienes se encargan de la toma de decisiones o tienen capacidad de influencia en la Unión Europea. La mayoría de sus publicaciones están escritas en inglés, para interpelar a una audiencia internacional.

Las personas que trabajan en pro de las comunidades refugiadas han mostrado su apoyo de diversas maneras, tanto en el ciberespacio como en los espacios públicos físicos. Tanto las personas refugiadas como, a menudo, su público digital suelen «etiquetar» de forma activa a responsables de la toma de decisiones (como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o la comisaria de Asuntos de Interior, Ylva Johansson), a organizaciones de defensa de los derechos humanos (como Amnistía Internacional) o a la prensa en sus publicaciones de Instagram. La audiencia también ha respaldado el movimiento al redactar informes jurídicos para frenar la construcción del CCAC de Lesbos, defender los derechos de los menores detenidos en Lesbos, buscar asistencia jurídica, diseñar carteles impactantes para concienciar y vender camisetas para suministrar cupones para alimentos a la comunidad refugiada y defender su derecho a una alimentación adecuada. Gracias a las ayudas externas, el movimiento también ha publicado un libro activista (una herramienta para quienes defienden una causa) y ha organizado exposiciones de fotografías y cartelería por toda Europa, inclusive en Ámsterdam (Países Bajos), Bruselas (Bélgica), Viena (Austria), Roma (Italia), Düsseldorf y Burgrieden (Alemania).

Las personas implicadas en este movimiento han de hacer frente a riesgos notables, debido a la férrea hostilidad hacia las personas refugiadas provenientes de fuera de Europa, a la criminalización de la labor activista y de defensa de las poblaciones refugiadas y de las acusaciones de espionaje en Grecia. Por este motivo, quienes comparten imágenes de Lesbos intentan conservar su anonimato, a la vez que tratan de reflejar en ellas su día a día como personas refugiadas y acompañarlas con textos de un poderoso tinte político.

A largo plazo, los activistas de Now you see me Moria también aspiran a crear una base de datos que sirva como archivo digital de fácil acceso con materiales visuales para quienes tengan interés por saber más sobre las vicisitudes de la población refugiada en Moria. Esta base de datos podría servir como repositorio de la memoria colectiva sobre el refugio, así como acervo de evidencias jurídicas que presentar ante los tribunales, inclusive el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La política de la disrupción y la transformación en Lesbos

El Hope Art Project y Now you see me Moria han ayudado a un buen número de personas refugiadas en Lesbos a:

  1. Cuestionar los estereotipos y el discurso jurídico, político y mediático imperante que retrata a las personas refugiadas como víctimas, invasoras o delincuentes.
  2. Reclamar su propia voz para contar sus historias, su visión del futuro e interpelar a su audiencia.
  3. Cuestionar las políticas y prácticas griegas y europeas de migración y asilo a las que deben hacer frente.
  4. Concienciar sobre estas políticas y prácticas.

Ambos ejemplos demuestran que el arte y las tecnologías digitales pueden ser, de muchas maneras, disruptivos y transformadores. Tanto Now you see me Moria como el Hope Art Project aspiran a difundir de manera amplia historias y vivencias sobre el refugio, desde la perspectiva y la voz de las propias personas refugiadas. Al mismo tiempo, visibilizan la violencia en las fronteras europeas, con el objetivo de movilizar a su audiencia y de mejorar la situación de la población refugiada en Europa. Las publicaciones en redes sociales de Now you see me Moria han captado la atención incluso de la policía griega en la isla. Se ha denunciado que la policía ha tratado de rastrear los teléfonos de las personas refugiadas para descubrir quiénes habían difundido «información privilegiada» desde el interior de los campamentos.

Quienes no podían compartir sus opiniones en foros pacíficos en espacios públicos lo hicieron a través de sus prácticas digitales y creativas. Las personas entrevistadas en este estudio dijeron que gran parte de la comunidad refugiada tiene miedo de hablar libremente, dado que esto podría influir negativamente en sus solicitudes de asilo. Para los artistas refugiados del Hope Art Project, el arte es su voz y las redes sociales son la manera de hacer eco de ella. Quienes participan en Now you see me Moria también pueden compartir imágenes de forma anónima sobre su día a día, alzar la voz y llegar a una audiencia transnacional con ayuda de las tecnologías digitales.

Para poder entender la manera disruptiva y transformadora en la que las comunidades refugiadas emplean las tecnologías digitales, es necesario entender los problemas que esto genera en términos de ética, posicionamiento y cambio. Hemos de tener cuidado de no caer en la trampa del «voyerismo», es decir, en ser meros testigos viciosos e insensibilizados de las imágenes (en particular, de las fotografías) que muestran los abusos de los derechos humanos cometidos en las comunidades refugiadas, para lo que hay que mantener una distancia segura y crítica hacia esas imágenes. Como testigo de las imágenes que comparten las comunidades refugiadas en el ciberespacio, el papel de toda persona que se dedique a la investigación es pasar de ser un mero sujeto pasivo a uno activo, a través de su investigación científica y de la difusión de esta por medio de canales reputados. Esto se hace especialmente importante en un mundo en el que las historias sobre las personas refugiadas no se consideran creíbles o pertinentes y en el que es fundamental combatir la representación excesivamente simplista de estas comunidades. Como migrante e investigadora, la autora del presente artículo ha querido reflejar la enorme diversidad de las «historias» de las personas refugiadas y llevar sus voces a una audiencia aún mayor.

Es posible que las acciones de las comunidades refugiadas por medio del arte y las redes sociales no siempre fomenten un cambio medible. Sin embargo, como dijo Noemí, hacer algo en lugar de no hacer nada puede llegar a desencadenar un cambio duradero y positivo para las poblaciones refugiadas. El arte y las redes sociales pueden ser buenas herramientas para concienciar sobre las situaciones en las que se niegan los derechos o se acallan las voces de las poblaciones refugiadas y así visibilizar una lucha que, de otra manera, habría sido invisible.

 

Berfin Nur Osso
Doctoranda en Derecho, Universidad de Helsinki (Finlandia)
berfin.osso@helsinki.fi  X:@bossoloji

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[1] Gracias a Philippa Kempson, Eric Kempson y Noemí por su colaboración en este estudio, así como a los cientos de artistas del Hope Art Project y a los activistas de Now you see me Moria, cuya lucha inspiraron a la autora del presente artículo para su elaboración. Las personas citadas en este estudio han permitido que se usen sus nombres de pila, aunque se han omitido sus apellidos, en aras de la privacidad.

[2] Entrevista (en línea) entre la autora y Philippa y Eric Kempson, 14 de mayo de 2022.

[3] Entrevista (en línea) entre la autora y Noemí, 17 de abril de 2023.

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