Identidad e integración en Israel y Kenia

Que sea posible para alguien expresar su inconformidad para con su orientación sexual y su identidad de género depende de que existan oportunidades sociales, legales, culturales y políticas que ofrezcan un espacio para la exploración y el surgimiento de nuevas identidades. También la protección de las personas dependerá de estos factores.

Los refugiados y solicitantes de asilo miembros de minorías sexuales entrevistados en Israel y Kenia habían huido de países como Armenia, la República Democrática del Congo (RDC), Etiopía, Marruecos, Somalia, Sri Lanka y Sudán, donde el discurso LGBTI prácticamente no existe.

“No existe tal cosa en Marruecos; olvídalo. La identidad sexual es un “invento” occidental. O eres un hombre o una mujer. Si estás en el margen, eres un puto”. (Solicitante de asilo gay marroquí)

Cuando llegaron a su nuevo país, la mayoría se expuso por primera vez al discurso sobre los derechos del colectivo LGBTI a través de encuentros con la población local, las minorías sexuales autóctonas, los defensores del colectivo LGBTI, los agentes de asistencia humanitaria a los refugiados, los proveedores de servicios médicos y psicosociales, y la cobertura de los medios de comunicación. Tras un período inicial en el que establecían contacto con otros refugiados, solicitantes de asilo o migrantes procedentes de sus mismos países de origen, la mayoría tendía a empezar a separarse de estas comunidades y a intentar integrarse entre la población local adoptando de forma gradual sus propias representaciones LGBTI. Este proceso es largo y se caracteriza por ser un período de gran vulnerabilidad para los individuos debido a su falta de confianza a la hora de llegar hasta la asistencia para los refugiados y las redes LGBTI o sus defensores.

Israel

Israel se considera tolerante con la inconformidad con la propia orientación sexual e identidad de género, y en este ambiente los solicitantes de asilo que pertenecen a minorías sexuales son más capaces de reconfigurar su orientación sexual e identidad de género y de ser abiertos al respecto. Sin embargo, dichas oportunidades dependen de las destrezas lingüísticas de las personas y de que den con agentes sociales de confianza (principalmente empleadores que sean gay friendly, es decir, tolerantes con la homosexualidad). El acceso a la protección sigue siendo limitado y muchos solicitantes de asilo de minorías sexuales sólo consiguen acercarse a los agentes de asistencia humanitaria para los refugiados o a los defensores del colectivo LGBTI en Israel meses o incluso años después de su llegada, por lo que a menudo exceden el plazo de un año que hay para presentar solicitudes de asilo ante la PIBA (autoridad que gestiona las fronteras, la población y la inmigración en Israel). Además, las clasificaciones fijas y limitadas del colectivo LGBTI empleadas por la PIBA implican que tanto los solicitantes de asilo como los funcionarios se quedan literalmente sin palabras a la hora de analizar las solicitudes de asilo por casos de orientación sexual e identidad de género. En noviembre de 2012 la PIBA todavía no había propuesto ni una sola instancia para que se otorgara al solicitante la condición de refugiado basándose en la persecución por razones de orientación sexual e identidad de género. Factores como el aislamiento, la pérdida de las redes sociales y el estrés causado por el proceso de asilo, agravados por los efectos de los sucesos traumáticos vividos en sus países de origen, dio lugar a altas tasas (71%) de trastorno por estrés postraumático (TEPT) entre los participantes entrevistados[1].

Kenia

Los activistas ugandeses de género masculino que pertenecían al colectivo LGBTI y que fueron entrevistados en Nairobi, habían conseguido que se les concediera la condición de refugiados tras huir de los arrestos y encarcelamientos que las autoridades ugandesas llevaban a cabo contra ellos. Como activistas, poseían identidades homosexuales claramente articuladas y eran miembros de las redes para los derechos del colectivo LGBTI, que les proporcionaban información acerca de cómo obtener asilo en Kenia. Por el contrario, los participantes pertenecientes a minorías sexuales ugandesas no activistas que fueron entrevistados en Nairobi y Kisumu (que habían huido de Uganda básicamente tras ser denunciados por sus familias, amigos y vecinos) no tenían conexión con redes LGBTI y desconocían el sistema de asilo y cuán relevante era la razón de su huida en el proceso de solicitud de asilo. Los tres se encontraban al principio de la veintena y sobrevivían económicamente gracias a trabajos sexuales.

Los entrevistados procedentes de la República Democrática del Congo, Etiopía y Somalia que se encontraban en Nairobi habían abandonado sus países de origen básicamente por la violencia o por su implicación política. La mayoría buscó en un primer lugar la asistencia de compatriotas para acceder al proceso de solicitud de asilo y para asegurarse un empleo y un alojamiento. Después de un tiempo, redujeron esos contactos y empezaron a buscar espacios en los que pudieran ser abiertos sobre su orientación sexual o su identidad de género. Sin embargo, debido al clima generalmente homofóbico de Nairobi y a la amenaza de ser víctimas de la extorsión y la violencia tras ser denunciados, muchos refugiados pertenecientes a minorías sexuales encontraron refugio con keniatas, extranjeros y otros hombres refugiados, asegurándose el alojamiento y la comida a cambio de sexo. Algunas de estas relaciones se caracterizaban por la dependencia como consecuencia de la extorsión. Al menos dos de estos casos equivalían a situaciones de esclavitud sexual.

El temor a ser denunciados por los vecinos y los propietarios de las viviendas en las que residían en Nairobi obligaba a los refugiados pertenecientes a minorías sexuales a mudarse frecuentemente de un alojamiento temporal a otro. El aislamiento y el constante estrés debido a la falta de protección y a la imposibilidad de integrarse a nivel local podría explicar las elevadas tasas de trastorno por estrés postraumático (TEPT) existentes entre los participantes en este estudio que se encontraban en Kenia. La tasa era del 69%, similar a la registrada en Israel.

Conclusiones

En Nairobi, en reconocimiento de la homofobia y las amenazas generalizadas hacia los miembros del colectivo LGBTI, tanto el Fondo Fiduciario de la Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante (HIAS) para los Refugiados de Kenia como el Consorcio para los Refugiados de Kenia llevan a cabo programas específicos que abordan las necesidades psicosociales, jurídicas y de refugio de los refugiados pertenecientes a minorías sexuales. En Israel, donde existe una percepción general de tolerancia hacia las minorías sexuales, únicamente disponen de las medidas proactivas mínimas que toman los proveedores de asistencia humanitaria para fomentar la protección de este grupo tan vulnerable. Ambos entornos exigen un mayor desarrollo de estrategias de divulgación e identificación y de medidas proactivas de protección.

El colectivo LGBTI y las agencias de ayuda a los refugiados deberían:

-        Formar a los defensores autóctonos de los LGBTI sobre la autenticidad de la persecución basada en cuestiones de orientación sexual e identidad de género a la hora de solicitar protección internacional e incorporarlos a una red de derivación más amplia.

-        Publicar información sobre la persecución basada en cuestiones de orientación sexual e identidad de género y sobre protección internacional en sitios web relevantes.

-        Extender los sistemas de divulgación, identificación y derivación de manera específica hacia centros urbanos más allá de Nairobi y Tel Aviv.

-        Facilitar grupos de apoyo social para los refugiados pertenecientes a minorías sexuales, integrándolos en actividades sociales y de formación profesional impartida por miembros de la sociedad civil pertenecientes al colectivo LGBTI.

-        Mejorar el acceso a la asistencia psicosocial ampliando la formación en orientación sexual e identidad de género a los profesionales de Kenia.

-        Proporcionar refugios seguros a los refugiados pertenecientes a minorías sexuales que se encuentren en Kenia, con el fin de reducir su necesidad de crear relaciones de dependencia hacia quienes les alojan y de esta forma abusan de ellos.

 

Yiftach Millo yiftach.hias@gmail.com es consultor de investigación de la Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante (Hebrew Immigrant Aid Society) www.hias.org

Los resultados completos del estudio se encuentran disponibles en línea: HIAS Invisible in the City: Protection Gaps Facing Sexual Minority Refugees in Urban Ecuador, Ghana, Israel and Kenya (Invisible en la ciudad: lagunas en la protección a las que se enfrentan los refugiados pertenecientes a minorías sexuales en las zonas urbanas de Ecuador, Ghana, Israel y Kenia) www.hias.org/uploaded/file/Invisible-in-the-City_full-report.pdf



[1] El tamaño de la muestra es demasiado pequeño para representar a la población objeto de estudio pero puede constituir un indicador de una posible tendencia sobre la que sería necesario realizar más estudios de investigación.

 

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